miércoles, 10 de mayo de 2023

Conversando con el Rey... Salmo 91: III Parte 

Propósito: orar con la Palabra de Dios   

  •  Padre, un día más para estar en tu presencia, dándote gracias por nuestro Señor Jesucristo. Igualmente queremos darte las gracias por esta convocatoria.
  • Señor, haz puesto en nosotros el querer y el hacer por tu buena voluntad. Gracias, Señor.
  • Filipenses 2:13  Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

  •  Cada día que pasa más real se nos hace tu Palabra, Señor.
  •  Es maravilloso experimentar esta continua cercanía contigo, nuestro Soberano Rey
  • Gracias por tu presencia, Señor Jesús.

1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

  • Padre, cada hijo tuyo debe decidirse y proponerse habitar bajo tu abrigo, es decir, decidirse a caminar en tu palabra.    
  • Tan pronto tomamos esta decisión, estaremos viviendo en tu presencia, bajo tu sombra, la sombra del Dios Todopoderoso.
  • Oramos por esta necesidad: Señor, que tu Iglesia sea llevada a esta verdad; que no nos contentemos con un cristianismo superficial, sino que anhelemos sumergirnos en tus aguas profundas; entendiendo que solo tú, Padre, nos puede llevar hasta allá.
  • Nos probarás para que estemos seguros de que esto es realmente lo que queremos. Y entonces, entraremos en un nuevo mover de tu Espíritu en nosotros; pon, Señor, este querer en nosotros, en tu Iglesia.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.

  • Habitar al abrigo del Altísimo, morar bajo la sombra del Omnipotente significa confiar en ti, Señor; significa ter fe en ti, Padre Nuestro.
  • Señor, cuánto más llegues a ser nuestra esperanza, más nos refugiaremos en ti, serás verdaderamente nuestro lugar secreto donde solo lo que tú permitas nos tocará. Y lo que nos toca dará fruto apacible de justicia que trascenderá a la eternidad. Además, hay otros tesoros que nos seguirán por tenerte a ti como esperanza y castillo.
  • La confianza que tengamos en ti aumentará, y ¡cuánto la Iglesia de Cristo necesita crecer en dicha confianza!
  • Padre, en tiempos de crisis, de temores que pululan por el aire, más necesitaremos tener fe en ti, una confianza robusta en ti.
  • Señor, que nuestra confianza en ti crezca en la medida que nos adentremos en las aguas profundas de tu Palabra y ella se vaya haciendo palabra viva, no una mera repetición de vocablos, casi sin significado para muchos.
  • Sin fe, sin confiar en ti, es imposible agradarte, Señor, tú lo has dicho (Hebreos 11:6). Que podamos entender que la vida cristiana es agradarte a ti en todo lo que hagamos, digamos o pensemos.
  • Confiar en ti se inicia con un deseo, una escogencia, una decisión de confiar en ti sin importar lo que veamos a nuestro alrededor . 
  • Llévanos a este nivel de fe, Señor.
  • Queremos confiar en ti de tal manera que podamos entregarte todo lo que somos y tenemos, aun nuestra propia vida, ya sea de forma figurada o literalmente. Dijiste:
  •        “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”- Marcos 8: 34   
  •       Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” - Lucas 14: 33
  • Señor, aumenta nuestra fe, danos más entendimiento e iluminación de tu Palabra; que podamos ver con ojos espirituales el verdadero significado de ser discípulo tuyo.
  • Señor, en tu palabra (Isaías 26:4) nos dices que confiemos en ti siempre porque en ti, está la fortaleza de los siglos. Y lo que entiendo es que en esa fe, esa confianza en ti, está la fuerza para que seamos más que vencedores en Cristo.
  • Señor, está muy claro lo que eso significa: La fuerza del creyente para vencer es del mismo tamaño de su fe, de su confianza en ti.
  • Padre, ahora más que nunca, queremos crecer en la fe, en la confianza en ti; y es lo que también pedimos para tu iglesia en todo el mundo.
  • La fe es la que nos lleva a confiar en ti, pero si no trabajamos (hacer nuestra parte) para que nuestra fe crezca, nuestra confianza en ti será muy poca, y definitivamente, no nos sostendrá en la hora difícil.
  • Padre, ahora vemos más la seriedad del no crecer en tu conocimiento, verdad y amor. Si no crecemos seremos estorbados en nuestro intento de permanecer aferrados a ti. 
  • Señor, extiende tu misericordia sobre tu Iglesia, sobre nosotros, y perdónanos el poco interés que te hemos mostrado con nuestras acciones.
  • La fe, la confianza en ti no depende del mucho conocimiento teológico o doctrinal que tengamos; depende del confiar en ti en lo poco que conocemos de tu palabra y obedecerla.
  • Señor, que este momento de oración sea un momento de rendición a ti, un momento de reconocer que te hemos fallado; perdónanos, límpianos, y que con tu gracia avancemos en el camino de santidad que has preparado para los tuyos.
  • A ti, Dios Eterno, nuestro reconocimiento y gratitud por tu presencia, en Cristo Jesús. 

 

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