sábado, 21 de diciembre de 2019

Ya no será como antes...


“Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.
‭‭Josué‬ ‭5:12‬ ‭RVR1960‬‬

Es interesante darnos cuenta de cómo no entendemos las cosas sencillas del caminar espiritual hasta que nuestros escenarios cambian. Cuando entramos en nuevos escenarios donde nos lleva el Señor, cuan decisivo es entender la necesidad de una nueva alimentación. 

Muchas veces, estamos en nuevos entornos y queremos seguir viviendo de la comidita del ayer; pero esa alimentación no nos permitirá conquistar las muchas "naciones y pueblos" que se oponen a que los echemos de la “tierra”.
Cada tiempo, cada entorno, necesita su propio tipo de alimento.

Las victorias que obtendremos en la nueva tierra dependerá del alimento que comamos. Debe ser la comida correcta, la comida a tiempo, la comida cocinada (o asada, o elaborada); el "maná" del ayer, aunque era comida de Dios, era para el desierto, para los inicios del caminar con Cristo. 
Ahora, es un nuevo escenario, ya las cosas no nos serán dadas en mamaderas; tendremos que escarbar, sembrar, regar, cosechar y cocinar la comida. 

Si no hay decisión de cambiar de alimentación, cambiar de hábitos en nuestro caminar cristiano, no lograremos alcanzar salud espiritual ni fortaleza espiritual. 
Cualquiera de los “feos”, gebuseos, cananeos, filisteos (obras de la carne) te llevarán a asociarte con sus dioses, y cuando menos esperas tendrás un "dios" a la medida del modelo que tomaste de tus muchos "feos".

Seamos sabios, anhelemos la comida diaria dada por nuestro Dios y Señor Jesucristo, reconociendo que nuestro crecimiento exige nuevos tipos de alimentación. 

Oremos:
Señor, cuando cambian los escenarios donde tú nos llevas, debemos cambiar la alimentación. Abre nuestros ojos a fin de que veamos lo que nos quiere mostrar. 
Ayúdanos a entender que no podemos pasar toda la vida con “lechita”, sino que debemos llegar a los alimentos sólidos. 
Que nuestra comida espiritual se vaya incrementando en la medida que crecemos en tu conocimiento, verdad y amor. 
Gracias, Padre, por tu misericordia, gracia y bondad hacia nosotros.