viernes, 16 de julio de 2010

De la Primera Epístola a los Corintios: Cap. 15:34

1 Corintios 15: 34 – Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

Estas fueron palabras del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto cuando la reconvenía sobre algunos asuntos doctrinales. No obstante, el mandato y la declaración del apóstol todavía se siguen aplicando hoy, siglo XXI.

“Velad debidamente, y no pequéis...” Velar... ¿Se puede velar indebidamente? Ciertamente, tal como el atalaya en una torre que vigila el acceso a su fortaleza mirando a la derecha y a la izquierda, pero descuidando su retaguardia. Sí, se puede velar indebidamente, de allí la ordenanza “velad debidamente”; y la razón de ello es sencilla “para que no pequéis”.

¿Alguna vez has considerado que cada vez que pecamos contra Dios –ya sea por pensamientos, palabras, obras u omisiones– se debió a nuestro indebido velar? Aprendamos a velar debidamente para que nuestra conducta, vocabulario, decisiones estén fundamentadas y respaldadas en y por la Palabra de Dios. ¿Y cómo lo lograremos? En la medida que hagamos de la Palabra de Dios nuestra norma de fe y conducta. ¿Tendremos dificultades al proceder de esta forma? Obviamente, pues no es en vano que las Escrituras afirman: “… todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución…” (2 Timoteo 3: 12).

“Porque algunos no conocen a Dios…” Esta fue una realidad en los días de Pablo y continúa siéndole en la actualidad. ¡Cuántos hay en nuestras iglesias que conocen de Dios, pero no conocen a Dios! Tito, en su epístola, capítulo 1 y verso 16, escribió: “Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan…” No se es cristiano por lo que decimos o sabemos de Dios, sino de cuánto vivimos para Dios.

Hoy más que nunca, frente a un mundo altamente disoluto, es menester conocer a Dios. ¿Cuánto conoces a Dios? Conoces a Dios en la misma proporción en que le obedeces y honras. Este conocimiento es progresivo y nunca cesará. Aún el apóstol Pablo en sus días finales escribió: “Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús... y ser hallado en él... a fin de conocerle...” (Filipenses 3: 8-10).

Debemos anhelar conocerlo, debemos anhelar más y más de Él. Conocer a Dios implica sinceridad, lealtad y permanencia. Lo dijo el Señor: “Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:20).

2 comentarios:

  1. hola mi amigo! cordial saludo ^ ^!
    su blog se ve bonita 0_0

    Por cierto,
    Si usted necesita encontrar fuentes únicas, por favor visite nuestro sitio Web.

    Atentamente,

    ResponderEliminar
  2. El mismo apóstol Pablo era un "velador indebido", creo por esta razón el utiliza esta descripción del tipo de creyente que dice velar en "pro" de las cosas de Dios, pero de manera errada, ya que el era celoso de sus creencias y fue hallado perseguidor de la Iglesia de Cristo, quien le confrontó y le hizo "entender" realmente que significa "velar debidamente" y llegó a ser el heraldo principal de los gentiles además una figura privilegiada en revelaciones de los misterios de Divinos.

    Cabe mencionar que el profeta Jeremías en el cap. 9:23-24 nos describe que "el conocimiento de Dios es la gloria del hombre".

    Si hay algo en lo que el hombre pudiera gloriarse es en llegar a "entender y conocer" a Dios, la gloria no está en la sabiduría de este mundo, la valentía, la riqueza, que son tan admiradas y premiadas hoy en día en la vida de las personas, existen algo que está por encima de todo esto y es realmente "entender y conocer" al Dios del Universo, Misericordioso, Juez Justo de la humanidad.

    Es por ello que el apóstol escribe en una de sus cartas que "por amor a Él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo." (Filipenses 3:8b). Reconociendo firmemente que todo se basa en llegara a conocer a Dios.

    Escrito por: Mara Martínez de Aguilar

    ResponderEliminar