miércoles, 5 de febrero de 2014

Del libro Génesis: Cap. 3: 1-6

1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

... ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 
¡Cómo suena y resuena esa frase "conque Dios os ha dicho"! Fue y sigue siendo el viejo truco, que lastimosamente continúa dando resultados, de distorsionar todo lo dicho por el Señor.
Muchas son las frases que nos son tiradas con ese propósito, veamos algunas de ellas:
"¿No es Dios quién te cuida? ¿Y por qué todo te sale mal?" – Y contestamos: Sí, todo me sale mal, no hago nada bien.
"¿Y por qué Dios te prohíbe tantas cosas? ¿Por qué todo es pecado?" – Y contestamos: Sí, ¡no puedo hacer nada, todo es pecado!

Y cuando damos lugar a este tipo de diálogos, ya nos hemos enredado en "las patas de los caballos", es decir, con el infierno. El diablo tiende a exagerar (siempre para mal) lo que Dios ha vedado a los suyos. Él buscará que le prestemos oídos tocando áreas sensibles de nuestras vidas, para que no hagamos lo que el Señor quiere. Parte de sus artilugios es debilitarnos para seguidamente darnos la estocada final, la que nos lleva a pecar contra Dios. 

"... No comáis de todo árbol del huerto?"  Esta frase es la trampa para atraer a la mujer a una conversación con las tinieblas. El propósito es que la mujer dé explicaciones y, en consecuencia, esté más predispuesta a recibir lo que viene: "... No moriréis...".  No demos lugar al diálogo con el infierno, ya no le pertenecemos.

No obstante, el anzuelo había sido tirado y el objetivo cayó en la trampa. El fruto era:
- Bueno para comer (¿cuerpo?).
- Agradable a los ojos (¿alma?).
- Codiciable para lograr sabiduría (¿espíritu?).

Este pasaje nos muestra, someramente, que hay tres tipos de tentación que nos harán caer: 

- Tentaciones para el cuerpo: comida, bebidas, drogas, sexo ilícito.
- Tentaciones para el alma: lo que satisface al ego, la apariencia, el querer ser más que otros.
- Tentaciones para el espíritu: esta es para los más "espirituales". Ofrecen medios para que sean "tan espirituales", para que se vean muy por encima de los pobres "ignorantes" que no tienen lo que el "espiritual" tiene. Los encaminan a sectas o a grupos "espirituales".

En pocas palabras, hay una tentación para cada tipo de "cliente"; una tentación "al gusto de cada uno"; una tentación "personalizada". Y los seres humanos creyéndose libres, asumiendo que viven en libertad para hacer lo que quieran, y no se dan cuenta que son peones en el tablero de las tinieblas, marionetas en el teatro del mal.

¡Gracias a Dios, que por Jesucristo nos libró de las tinieblas y por ende, de ese modo de vida! ¡Gracias, Dios mío, gracias!




No hay comentarios:

Publicar un comentario