martes, 5 de abril de 2011

Del libro de los Salmos: Salmo 55: 16-18

Salmos 55: 16-18 – En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y Él oirá mi voz. Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque contra mí haya muchos.

En cuanto a mí… es una decisión, yo soy quien debe decidir. Yo y nadie más. … a Dios clamaré… a la decisión le sigue la acción. Al decidir y hacerlo entro en el mover divino, lo que me convierte en candidato para su reposo en la seguridad de que Él lo hará.

Tarde y mañana…. y Él oirá mi voz… habla de continuidad, de búsqueda de Dios en todo tiempo y lugar; lo que nos lleva a la exhortación paulina: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Igualmente habla del Dios que demuestra lo dicho por el salmista: “…aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmo 139:4).

Él redimirá en paz mi alma… Mi alma… mi mente, mi voluntad, mis emociones… ¿Y dónde está el secreto de esta paz? Lo dijo el profeta: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26: 3).

Y mientras la paz de Dios guarde nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6), aunque el cerco alrededor nuestro sea terrorífico, estaremos bien… ¡Él –nuestro Rey y Señor– peleará por nosotros!

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